Paseo Cayalá.
A unos 11 kilómetros de la ciudad de Guatemala, la ruta se topa finalmente con unos imponentes muros blancos de estuco, un enorme portón de hierro detrás del cual hay otra ciudad. Ciudad Cayalá es un destino donde se puede disfrutar de la naturaleza, las comodidades de la vida moderna, con acceso a diversos edificios para las actividades religiosas, culturales y de esparcimiento de la comunidad. Aqui reina el silencio, lo que contrasta con el ruido de bocinas y de música de banda que truenan en todas las esquinas y en los buses de la ciudad de Guatemala. Los visitantes beben chocolate caliente y lattes mientras ven vidrieras.
El diseño de esta ciudad es basado en el concepto del urbanismo clásico donde la planificación de la ciudad se hace basada en las necesidades de los habitantes. Los techos de tejas rojas tienen bóvedas. Los residentes disfrutan de capuccinos y lattes al amparo de sombrillas rojas, en cómodas sillas plateadas de cafés a lo largo de una calle de adoquines. Ciudad Cayalá significa paraíso en Cakchiquel, un nombre apropiado para esta ciudad que se encuentra situada en medio de dos reservas ecológicas de 60 manzanas de terreno y fueron donadas por Grupo Cayalá hace más de dos décadas.
Pretende ser una ciudad neo-urbanista dentro de la ciudad de Guatemala. El concepto de esta ciudad es evitar el uso de automóviles, tener todo cerca, comercios, oficinas, lugar de trabajo, iglesia. Abundan los guardias privados uniformados, con pequeños audífonos en sus orejas, muchos de los cuales se movilizan en patinetas motorizadas Segway. A diferencia de centros comerciales y otros comercios de la capital, donde los guardias portan rifles, los de Cayalá llevan pistolas escondidas.
Cuenta con un Parque Central con actividades para adultos y niños; como canopy que es el más grande de la Ciudad de Guatemala.
El Paseo Cayalá, de 14 hectáreas, es el primero de estos complejos, que incluyen casas, boutiques, parques, una iglesia, clubes nocturnos y restaurantes, encerrados todos dentro de un muro blanco.
En los últimos 12 meses, la pequeña elite guatemalteca comenzó a construir el primero de una serie de proyectos que apuntan a crear una ciudad virtual independiente en las afueras de la capital, ajena a la delincuencia y los congestionamientos de tráfico de la urbe.









